Todos esperamos con ganas la llegada del verano. Los días son más largos, disfrutamos de la playa, la piscina, las excursiones o las comidas al aire libre. Sin embargo, hay algo que cada año sigue ocurriendo a miles de personas: las quemaduras solares.
Seguramente te haya pasado alguna vez. Sales de casa pensando que solo vas a estar un rato al sol, olvidas reaplicar el protector solar o simplemente no notas cómo el sol va actuando sobre tu piel. Horas después aparece el enrojecimiento, la sensación de calor, el dolor al tocar la piel e incluso las molestias al ducharte o al dormir.
Aunque muchas personas siguen pensando que una quemadura solar es algo "normal" del verano, la realidad es muy distinta. Una quemadura solar es una lesión de la piel causada por una exposición excesiva a la radiación ultravioleta. Además del dolor inmediato, cada quemadura acumula daño en nuestras células y aumenta el riesgo de envejecimiento prematuro de la piel y de desarrollar problemas cutáneos más importantes a largo plazo.
La buena noticia es que, si actuamos correctamente desde el primer momento, podemos aliviar los síntomas, favorecer una mejor recuperación de la piel y evitar complicaciones.
En esta guía te explicamos qué hacer si te has quemado con el sol, qué productos pueden ayudarte, qué errores debes evitar y cuándo es importante consultar con un profesional sanitario.

Una quemadura solar no es simplemente que la piel "se ponga roja".
Cuando la radiación ultravioleta supera la capacidad de defensa natural de nuestra piel, se produce una lesión inflamatoria. El organismo responde aumentando el flujo sanguíneo hacia la zona afectada, lo que provoca el característico enrojecimiento y la sensación de calor.
Si la exposición ha sido más intensa, también pueden aparecer inflamación, dolor, ampollas e incluso síntomas generales como fiebre, escalofríos o malestar.
La intensidad dependerá de varios factores, como el tiempo de exposición, la intensidad del sol, el tipo de piel, la utilización o no de protector solar y la hora del día.
Muchas personas creen que la quemadura aparece inmediatamente después de tomar el sol, pero normalmente los síntomas comienzan varias horas más tarde.
Lo habitual es notar:
Cuando la quemadura es más importante, pueden aparecer ampollas, dolor intenso e incluso síntomas generales. Muchas personas creen que la quemadura aparece inmediatamente después de tomar el sol, pero normalmente los síntomas comienzan varias horas más tarde.
Lo habitual es notar:
Cuando la quemadura es más importante, pueden aparecer ampollas, dolor intenso e incluso síntomas generales.

El primer paso es dejar de exponerte al sol inmediatamente.
Aunque la piel todavía no esté muy roja, el daño ya se ha producido y continuar tomando el sol solo agravará la lesión.
Busca un lugar fresco y protegido del sol.
Después conviene refrescar la piel con agua templada o ligeramente fresca. No es recomendable utilizar agua muy fría ni aplicar hielo directamente sobre la quemadura, ya que el contraste extremo puede empeorar la lesión.
Una ducha suave durante varios minutos suele ser suficiente para disminuir la temperatura de la piel y aliviar parte de las molestias.
Tras refrescar la piel llega uno de los cuidados fundamentales: la hidratación.
Después de una quemadura solar la piel pierde gran cantidad de agua y su barrera protectora queda debilitada.
Aplicar productos específicos para después del sol (aftersun) ayuda a calmar la piel, aportar hidratación y favorecer la recuperación cutánea.
Muchos aftersun contienen ingredientes con propiedades calmantes e hidratantes como aloe vera, glicerina, pantenol o agua termal.
Es recomendable reaplicar el producto varias veces al día siempre que la piel lo necesite.

Sí, siempre que se utilice correctamente.
El aloe vera es uno de los ingredientes más conocidos para aliviar las quemaduras solares gracias a su efecto calmante, hidratante y refrescante.
Eso sí, es importante utilizar productos específicos de buena calidad. Aplicar directamente una hoja de aloe casera puede no ser la mejor opción si no está correctamente preparada.
Los geles formulados para uso dermatológico suelen ofrecer una mayor seguridad y estabilidad.
Cuando nos quemamos con el sol no solo pierde agua la piel. El organismo también puede sufrir una mayor deshidratación, especialmente si la exposición ha ocurrido durante un día muy caluroso.
Por ello es recomendable aumentar la ingesta de agua durante las siguientes horas.
Las frutas ricas en agua, las verduras frescas y las bebidas sin alcohol también ayudan a recuperar líquidos.

La respuesta es clara: no.
Las ampollas actúan como una protección natural frente a las infecciones y favorecen la cicatrización.
Romperlas aumenta el riesgo de infección y puede retrasar la recuperación.
Si aparecen ampollas de gran tamaño o muy dolorosas, lo recomendable es acudir a un profesional sanitario para que valore la lesión.
Muchas personas, con la intención de aliviar las molestias, cometen algunos errores que pueden empeorar la situación.
Uno de ellos consiste en seguir tomando el sol al día siguiente pensando que "ya se pondrá morena". La piel necesita tiempo para recuperarse y volver a exponerse solo aumenta el daño.
Otro error muy frecuente es aplicar hielo directamente sobre la piel. Aunque produzca sensación de alivio momentánea, puede provocar una agresión adicional sobre una piel ya lesionada.
También conviene evitar remedios caseros como pasta de dientes, mantequilla, aceites o alcohol, ya que no solo carecen de evidencia científica, sino que incluso pueden empeorar la inflamación o favorecer infecciones.

La mayoría de las quemaduras solares leves pueden tratarse en casa siguiendo unos cuidados básicos.
Sin embargo, existen determinadas situaciones que requieren valoración médica.
Es recomendable consultar si aparecen ampollas muy extensas, fiebre alta, escalofríos, vómitos, mareos, signos de deshidratación o un dolor muy intenso que no mejora.
También deben valorarse especialmente las quemaduras en niños pequeños, personas mayores o pacientes con enfermedades crónicas.
Dependerá de la intensidad de la quemadura.
Las más leves suelen mejorar entre tres y cinco días.
Las moderadas pueden necesitar aproximadamente una semana.
En las quemaduras más importantes la recuperación puede prolongarse varias semanas y, en ocasiones, dejar alteraciones temporales en la pigmentación de la piel.
Durante todo este proceso es fundamental mantener una buena hidratación y evitar completamente nuevas exposiciones solares sobre la zona afectada.

La mejor quemadura solar es la que nunca llega a producirse.
Para ello es importante utilizar un protector solar adecuado al tipo de piel con un SPF elevado cuando la exposición vaya a ser intensa.
El protector debe aplicarse unos treinta minutos antes de la exposición y volver a reaplicarse cada dos horas o después del baño.
También es recomendable utilizar sombreros, gafas de sol homologadas, ropa ligera que cubra la piel y evitar la exposición durante las horas centrales del día, cuando la radiación ultravioleta alcanza su máxima intensidad.
No debemos olvidar que incluso bajo una sombrilla seguimos recibiendo radiación reflejada por la arena o el agua.
En muchas ocasiones, la farmacia es el primer lugar al que acudimos cuando aparece una quemadura solar.
El farmacéutico puede valorar la gravedad de la lesión, recomendar los productos más adecuados para aliviar las molestias, aconsejar sobre la correcta hidratación de la piel e indicar cuándo es necesario acudir al médico.
Además, también puede ayudarte a elegir el protector solar más adecuado para prevenir futuras quemaduras según tu tipo de piel y tus hábitos de exposición.
Las quemaduras solares siguen siendo uno de los problemas de salud más frecuentes durante el verano, pero también uno de los más fáciles de prevenir.
Si aun tomando precauciones tu piel se ha quemado, actuar rápidamente puede marcar la diferencia. Refrescar la zona, hidratar la piel, beber suficiente agua y evitar nuevas exposiciones solares son los primeros pasos para favorecer una recuperación adecuada.
Recuerda que cada quemadura solar deja una huella en la piel. Cuidarla hoy también significa proteger su salud en el futuro.
En FarmaProxi queremos acompañarte durante todo el verano para que disfrutes del sol de forma responsable. En nuestra farmacia online encontrarás protectores solares adaptados a cada tipo de piel, productos aftersun, geles con aloe vera y todo lo necesario para cuidar tu piel antes, durante y después de la exposición solar. Porque disfrutar del verano también es aprender a proteger nuestra piel.
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