Después de un día de playa, piscina o actividades al aire libre, es normal pensar que lo más importante ya está hecho: nos hemos aplicado protector solar, hemos disfrutado del buen tiempo y hemos evitado, en la medida de lo posible, las quemaduras. Sin embargo, hay un paso que muchas personas olvidan y que resulta igual de importante que protegerse del sol: la rutina de noche.
Durante las horas de exposición solar, la piel trabaja intensamente para defenderse de la radiación ultravioleta, el calor, el viento, la sal del mar, el cloro de la piscina e incluso la contaminación ambiental. Aunque no aparezca una quemadura visible, la barrera cutánea sufre una pérdida de agua importante y se produce un aumento del estrés oxidativo, factores que aceleran el envejecimiento de la piel y favorecen la deshidratación.
Precisamente por eso, la noche es el momento perfecto para ayudar a la piel a recuperarse. Mientras dormimos, nuestro organismo pone en marcha numerosos mecanismos de reparación celular, por lo que aplicar los productos adecuados puede marcar una gran diferencia.
Si quieres que tu piel se mantenga luminosa, hidratada y con un bronceado uniforme durante todo el verano, sigue esta rutina nocturna recomendada por el equipo farmacéutico de FarmaProxi.

Muchas personas creen que el cuidado termina cuando se marchan de la playa. Sin embargo, los efectos del sol continúan durante varias horas después de la exposición.
La radiación ultravioleta genera radicales libres que siguen actuando incluso cuando ya no estamos tomando el sol. Además, la piel pierde parte de su hidratación natural y la barrera cutánea necesita tiempo para recuperarse.
Si no le proporcionamos los cuidados adecuados, es más probable que aparezcan sequedad, tirantez, descamación, irritaciones e incluso que el bronceado dure menos tiempo.
Una buena rutina nocturna no solo ayuda a reparar la piel, sino que también mejora su aspecto, previene el envejecimiento prematuro y favorece que el moreno se mantenga bonito durante más semanas.
El primer paso siempre debe ser una buena limpieza.
Después de pasar el día en la playa o en la piscina, sobre la piel se acumulan restos de protector solar, sudor, arena, sal, cloro y partículas de contaminación que conviene eliminar antes de acostarse.
Lo ideal es ducharse con agua templada. El agua demasiado caliente puede eliminar parte de los lípidos naturales de la piel y aumentar la sensación de sequedad.
Para el cuerpo, utiliza un gel limpiador suave que respete la barrera cutánea. En el rostro, apuesta por un limpiador adaptado a tu tipo de piel que elimine las impurezas sin resecar.
Recuerda que una piel limpia absorberá mucho mejor los tratamientos que apliques después.

Aunque parezca un detalle sin importancia, la forma en la que secamos la piel también influye en su estado.
Lo recomendable es utilizar una toalla limpia y secar mediante pequeños toques, evitando frotar con fuerza.
Después de un día de exposición solar la piel suele encontrarse más sensible y cualquier fricción innecesaria puede favorecer la irritación.
Si hay un producto imprescindible durante el verano, ese es el aftersun.
Su función no es únicamente refrescar la piel, sino aportar ingredientes calmantes, hidratantes y reparadores que ayudan a restaurar la barrera cutánea.
Los mejores aftersun suelen contener ingredientes como aloe vera, pantenol, glicerina, ácido hialurónico, alantoína o manteca de karité, conocidos por su capacidad para aliviar la sensación de calor y recuperar la hidratación perdida.
Aplicarlo después de la ducha proporciona una agradable sensación de frescor y ayuda a mantener la piel mucho más confortable durante toda la noche.

La piel del rostro suele recibir una exposición solar continua durante todo el verano y, además, está sometida a otros factores como el viento, el sudor o el uso frecuente del protector solar.
Por la noche es recomendable utilizar una crema hidratante con ingredientes reparadores que ayuden a restaurar la barrera cutánea.
El ácido hialurónico es uno de los activos estrella para recuperar la hidratación, mientras que las ceramidas ayudan a fortalecer la función barrera de la piel.
Si tu piel es seca, puedes optar por texturas más nutritivas. En cambio, si tienes la piel grasa o mixta, los geles o fluidos ligeros serán una mejor opción.
La zona del contorno de ojos es una de las más delicadas del rostro.
El sol, el calor y la deshidratación pueden hacer que aparezcan pequeñas líneas de expresión o sensación de tirantez.
Aplicar un contorno de ojos hidratante ayuda a mantener esta zona flexible y descansada.
Además, si lo conservas unos minutos en la nevera antes de utilizarlo, conseguirás un agradable efecto descongestionante.

Los labios también sufren mucho durante el verano.
El viento, el sol y la sal favorecen la aparición de sequedad y pequeñas grietas.
Antes de acostarte aplica un bálsamo labial nutritivo que ayude a reparar la piel durante la noche.
Este sencillo gesto evita que los labios amanezcan secos o agrietados al día siguiente.
Hay determinadas partes del cuerpo que suelen sufrir especialmente durante los meses de verano.
Los hombros, el escote, la nariz, los empeines o las manos reciben muchas horas de exposición solar y agradecen un extra de hidratación.
Aplicar una crema reparadora específica sobre estas zonas ayuda a prevenir la descamación y prolonga el aspecto saludable del bronceado.
El cuidado de la piel también empieza desde el interior.
Durante el verano perdemos una gran cantidad de líquidos debido al calor y la sudoración.
Aunque hayamos bebido agua durante el día, es recomendable mantener una correcta hidratación también por la noche.
Una piel bien hidratada desde el interior recupera antes su elasticidad y presenta menos sensación de sequedad.

La alimentación también influye en la recuperación cutánea.
Consumir alimentos ricos en antioxidantes ayuda a combatir el estrés oxidativo provocado por la radiación solar.
Frutas como los arándanos, las fresas, el kiwi, la naranja o la sandía aportan vitamina C y otros compuestos antioxidantes que favorecen la salud de la piel.
También conviene incluir alimentos ricos en vitamina E y ácidos grasos saludables, presentes en frutos secos, aguacate, aceite de oliva o pescado azul.
En la farmacia observamos que muchas personas cometen los mismos errores verano tras verano.
Uno de los más habituales es acostarse sin ducharse después de la playa, dejando sobre la piel restos de sal, arena o protector solar.
También es frecuente pensar que el aftersun sustituye a la crema hidratante. Aunque ambos productos pueden complementarse, una piel especialmente seca puede necesitar una hidratación adicional.
Otro error consiste en utilizar productos demasiado agresivos, como exfoliantes intensos o cosméticos con altas concentraciones de ácidos, justo después de una jornada de exposición solar. La piel necesita recuperarse y esos tratamientos pueden aumentar la irritación.
Muchas personas también olvidan hidratar el cuello, el escote, las manos o los pies, zonas que suelen reflejar rápidamente los efectos del sol.
Si estás buscando productos para tu rutina nocturna, merece la pena fijarse en la composición.
Ingredientes como el aloe vera ayudan a calmar y refrescar la piel.
El ácido hialurónico aporta una hidratación intensa y mejora la elasticidad.
Las ceramidas fortalecen la barrera cutánea y reducen la pérdida de agua.
El pantenol favorece la regeneración de la piel y disminuye la sensación de irritación.
La niacinamida ayuda a reforzar la función barrera y aporta luminosidad, mientras que la vitamina E protege frente al daño oxidativo.
No es necesario utilizar todos estos activos a la vez, pero sí escoger productos que respondan a las necesidades de tu piel.

Una de las mejores inversiones que puedes hacer este verano no es pasar más horas tomando el sol, sino dedicar cinco minutos cada noche a cuidar tu piel.
Una rutina sencilla, constante y adaptada a tu tipo de piel marcará mucha más diferencia que cualquier tratamiento de última hora.
Desde FarmaProxi siempre recomendamos combinar una buena limpieza, un aftersun de calidad y una hidratación profunda para ayudar a la piel a recuperarse después de cada jornada de exposición solar.
Si tienes dudas sobre qué productos son los más adecuados para tu piel, nuestro equipo farmacéutico puede ayudarte a encontrar la rutina perfecta para ti.
La noche es el mejor momento para reparar todo el esfuerzo que nuestra piel ha realizado durante el día.
Después de la playa o la piscina, unos minutos de cuidados pueden marcar la diferencia entre una piel seca, apagada y con tendencia a pelarse, o una piel luminosa, hidratada y con un bronceado uniforme que dure mucho más tiempo.
Recuerda que el mejor bronceado no es el más intenso, sino el que se consigue cuidando la piel antes, durante y después de la exposición solar.
En FarmaProxi encontrarás una amplia selección de aftersun, hidratantes faciales y corporales, limpiadores suaves, sérums y tratamientos reparadores para ayudarte a mantener tu piel sana durante todo el verano. Nuestro equipo farmacéutico estará encantado de asesorarte para que encuentres la rutina perfecta según tu tipo de piel y tus necesidades.
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