Si alguna vez has terminado el día con las piernas pesadas, hinchadas o con la sensación de que los tobillos están más inflamados de lo habitual, probablemente hayas oído hablar de las medias de compresión. Son uno de los productos sanitarios más recomendados por médicos y farmacéuticos para mejorar la circulación venosa, pero también uno de los que más dudas generan.
Es muy frecuente escuchar preguntas como: "¿Las medias de compresión son solo para personas mayores?", "¿Puedo utilizarlas si trabajo muchas horas de pie?", "¿Cómo sé cuál es mi talla?" o incluso "¿Todas las medias de compresión son iguales?".
La realidad es que no. Existen diferentes tipos, distintas intensidades de compresión y varias tallas. Elegir unas medias incorrectas puede hacer que no obtengamos los beneficios esperados o que incluso resulten incómodas.
Lo positivo es que, una vez conocemos cómo funcionan y cuándo utilizarlas, pueden convertirse en una gran aliada para cuidar nuestras piernas, prevenir molestias y mejorar la calidad de vida, especialmente si pasamos muchas horas sentados, trabajamos de pie, viajamos con frecuencia o sufrimos problemas de circulación.
En esta guía te explicamos todo lo que necesitas saber sobre las medias de compresión para que puedas utilizarlas correctamente y sacarles el máximo partido.
Las medias de compresión son prendas elásticas diseñadas para ejercer una presión controlada sobre las piernas. A diferencia de unos calcetines convencionales, la presión no es igual en toda la pierna, sino que disminuye progresivamente desde el tobillo hacia arriba.
Esta característica, conocida como compresión graduada, ayuda a que la sangre venosa regrese con mayor facilidad hacia el corazón, evitando que se acumule en las piernas.
Cuando la circulación funciona correctamente, disminuye la sensación de pesadez, se reduce la hinchazón y las piernas se sienten mucho menos fatigadas al finalizar el día.
No se trata de "apretar" la pierna sin más. Su diseño está pensado para trabajar junto al sistema circulatorio y favorecer el retorno venoso de forma fisiológica.
Para entender su utilidad, primero debemos conocer cómo circula la sangre.
Las arterias llevan la sangre desde el corazón hasta las piernas, mientras que las venas tienen que hacer el camino de vuelta, luchando contra la gravedad.
Para conseguirlo, las venas cuentan con unas pequeñas válvulas que impiden que la sangre retroceda y con la ayuda de los músculos de las pantorrillas, que actúan como una auténtica "bomba".
Cuando permanecemos muchas horas inmóviles, estas válvulas trabajan con mayor dificultad y la sangre tiende a acumularse en las piernas.
Las medias de compresión ejercen una presión externa que ayuda a las venas a impulsar la sangre hacia arriba, reduciendo la acumulación de líquidos y mejorando el retorno venoso.
Aunque muchas personas las asocian únicamente a las varices, la realidad es que su uso está mucho más extendido.
Pueden ser especialmente útiles para quienes pasan largas jornadas de pie, como sanitarios, farmacéuticos, dependientes, peluqueros o camareros. También resultan muy recomendables para quienes trabajan sentados durante muchas horas frente al ordenador, ya que la falta de movimiento favorece el estancamiento de la sangre en las piernas.
Las mujeres embarazadas suelen experimentar un aumento de la presión sobre las venas de las piernas debido a los cambios hormonales y al crecimiento del útero, por lo que las medias de compresión también pueden aliviar muchas molestias durante esta etapa.
Asimismo, son una excelente opción para personas con insuficiencia venosa leve, tendencia a la hinchazón, sensación habitual de piernas cansadas o para quienes realizan viajes largos en coche, tren o avión.
En estos desplazamientos, permanecer varias horas sentado disminuye el movimiento de las piernas y favorece la retención de líquidos, por lo que utilizar medias de compresión puede aumentar notablemente la comodidad del viaje.
Una de las mayores ventajas de las medias de compresión es que no es necesario esperar a tener un problema importante para beneficiarse de ellas.
Muchas personas comienzan a utilizarlas cuando aparecen síntomas como:
En estas situaciones, incorporarlas a la rutina diaria puede ayudar a aliviar las molestias y retrasar la progresión de algunos problemas circulatorios.
La respuesta es no.
Existen diferentes grados de compresión según la presión que ejercen sobre la pierna.
Las medias de compresión ligera suelen recomendarse para prevenir molestias circulatorias leves, viajes largos o piernas cansadas.
Cuando existen patologías venosas diagnosticadas, como insuficiencia venosa moderada o determinadas varices, puede ser necesario utilizar medias con mayor nivel de compresión, siempre bajo la recomendación del profesional sanitario.
Por eso es importante no elegirlas únicamente por su aspecto o precio.
Este es probablemente el aspecto que genera más dudas.
Una media demasiado pequeña puede resultar incómoda y ejercer una presión excesiva. En cambio, una talla demasiado grande apenas aportará beneficios porque no realizará la compresión adecuada.
Para elegir correctamente la talla suelen necesitarse varias medidas corporales.
La más importante es el perímetro del tobillo, ya que es la zona donde la compresión es mayor.
También suele medirse el contorno de la pantorrilla en su parte más ancha y, dependiendo del modelo, el contorno del muslo y la longitud de la pierna.
Lo ideal es tomar estas medidas por la mañana, cuando las piernas todavía no presentan la hinchazón acumulada durante el día.
Cada fabricante dispone de su propia tabla de tallas, por lo que siempre conviene consultar las medidas específicas antes de realizar la compra.
En caso de duda, el farmacéutico puede ayudarte a elegir la talla más adecuada.
Aunque pueda parecer sencillo, existe una técnica que facilita mucho su colocación.
Lo más recomendable es ponérselas por la mañana, justo después de levantarse, cuando las piernas todavía están descansadas y presentan menos hinchazón.
La media debe colocarse poco a poco, distribuyendo el tejido de forma uniforme y evitando tirar únicamente desde la parte superior.
También es importante no dejar pliegues, ya que pueden ejercer una presión localizada incómoda.
Actualmente existen incluso colocadores específicos que facilitan la tarea a personas con movilidad reducida.
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