Es una escena muy habitual en la farmacia. El paciente llega con una receta médica y, al dispensar el medicamento, surge la duda:
“¿Es lo mismo el genérico que el de marca?”
“¿Funciona igual?”
“¿Por qué uno es más barato que el otro?”
Los medicamentos genéricos llevan años formando parte del sistema sanitario y, aun así, siguen generando preguntas y cierta desconfianza en algunas personas. Sin embargo, la realidad es que están sometidos a controles muy estrictos y cumplen exactamente con los mismos estándares de calidad, seguridad y eficacia que los medicamentos de marca.
Entender qué son los medicamentos genéricos, cómo se desarrollan y por qué suelen tener un precio menor ayuda a tomar decisiones más informadas y a confiar en el tratamiento que estamos tomando.
En este artículo te explicamos las diferencias reales entre medicamentos genéricos y de marca, desmontamos algunos mitos frecuentes y te damos claves para comprender cómo funcionan.

Un medicamento de marca es el medicamento original desarrollado por un laboratorio farmacéutico. Antes de que llegue al mercado, pasa por un proceso largo y complejo de investigación.
Este proceso incluye:
El desarrollo de un medicamento puede tardar entre 10 y 15 años y su coste puede superar los mil millones de euros.
Para proteger esa inversión en investigación, el laboratorio obtiene una patente, que normalmente dura unos 20 años. Durante ese tiempo, solo ese laboratorio puede comercializar ese principio activo con su marca comercial.
Cuando la patente del medicamento original expira, otros laboratorios pueden fabricar el mismo principio activo. Estos medicamentos se conocen como medicamentos genéricos.
Un medicamento genérico contiene:
En España se identifican normalmente con las siglas EFG (Equivalente Farmacéutico Genérico).
Esto significa que el medicamento genérico debe demostrar que actúa en el organismo de la misma manera que el medicamento original.

Esta es una de las preguntas más habituales.
El precio menor de los genéricos no significa que sean de menor calidad. La razón principal es que los laboratorios que los fabrican no tienen que repetir todo el proceso de investigación inicial.
El principio activo ya ha sido estudiado y su eficacia está demostrada. Por eso, el desarrollo es mucho más rápido y menos costoso.
Además, los genéricos suelen tener:
Todo esto permite ofrecer precios más bajos sin comprometer la calidad.

Sí, aunque no afecta a la eficacia del medicamento.
Las diferencias suelen encontrarse en aspectos secundarios como:
El medicamento de marca tiene un nombre comercial específico, mientras que el genérico se identifica por el nombre del principio activo seguido del laboratorio.
Por ejemplo:
El color, la forma o el tamaño del comprimido pueden variar entre diferentes laboratorios. Esto se debe a los excipientes, sustancias que acompañan al principio activo y que ayudan a darle forma, estabilidad o sabor.
Los excipientes no afectan a la eficacia, aunque en casos concretos pueden ser relevantes para personas con alergias o intolerancias específicas.
Los genéricos suelen tener envases más sencillos, mientras que los medicamentos de marca pueden tener presentaciones más elaboradas.
Sí. Tanto los medicamentos de marca como los genéricos deben cumplir los mismos estándares de:
Todos los medicamentos comercializados en España están supervisados por la AEMPS y pasan controles rigurosos antes y después de su comercialización.
En la mayoría de los casos, los genéricos son una opción totalmente válida y eficaz.
Además, su uso contribuye a:
Por eso, muchos médicos y farmacéuticos los recomiendan habitualmente.
En algunos tratamientos muy específicos, como ciertos medicamentos para epilepsia, tiroides o tratamientos muy sensibles a variaciones de dosis, algunos profesionales prefieren mantener siempre la misma presentación.
Esto no significa que el genérico sea peor, sino que la estabilidad del tratamiento es importante y evitar cambios puede ayudar a mantener el control terapéutico.
Siempre es recomendable seguir el criterio del médico o farmacéutico.
“Son menos eficaces”
Falso. Deben demostrar bioequivalencia para ser aprobados.
“Son de peor calidad”
Falso. Pasan exactamente los mismos controles sanitarios.
“Tardan más en hacer efecto”
No. El comportamiento en el organismo debe ser equivalente al medicamento original.
Los medicamentos genéricos y los de marca comparten el mismo objetivo: tratar enfermedades de forma segura y eficaz.
Aunque puedan diferenciarse en el nombre, el envase o algunos excipientes, el principio activo y su efecto terapéutico son equivalentes. Esto permite ofrecer tratamientos accesibles sin comprometer la calidad.
Comprender cómo funcionan los medicamentos y confiar en la información proporcionada por profesionales sanitarios ayuda a tomar decisiones más informadas sobre nuestra salud.
En FarmaProxi creemos que la información clara y rigurosa es una de las mejores herramientas para cuidar de tu bienestar.
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