Cuando empieza a llegar el buen tiempo solemos pensar en cambiar el armario, planear escapadas o sacar la ropa de verano. Pero hay algo que muchas veces dejamos para el último momento: preparar nuestra piel.
Y aquí suele aparecer un error muy frecuente: esperar a los primeros días de playa para empezar a cuidarla. La realidad es que una piel bonita en verano no se consigue en dos días ni con una crema milagrosa. La piel necesita constancia, hidratación y ciertos cuidados previos para llegar a esta época en las mejores condiciones.
Tras los meses de frío, nuestra piel suele acumular pequeños daños que muchas veces pasan desapercibidos: sequedad, zonas ásperas, falta de luminosidad, deshidratación o una barrera cutánea más debilitada. Además, el invierno y los cambios de temperatura pueden hacer que la renovación celular se ralentice y que la piel pierda parte de su aspecto uniforme.
La buena noticia es que no hace falta realizar una rutina complicada ni llenar el baño de veinte productos diferentes. Con algunos hábitos sencillos y una rutina corporal adecuada, puedes preparar tu piel para la llegada del verano y ayudarla a verse más saludable.
En este artículo te contamos qué rutina corporal debes seguir antes del verano, qué errores debes evitar y qué consejos farmacéuticos pueden ayudarte a potenciar resultados.

La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo y también uno de los que más sufre los cambios ambientales.
Después del invierno es habitual encontrar:
Prepararla antes del verano ayuda a:
Además, una piel cuidada suele tolerar mejor la exposición solar y los cambios ambientales típicos de esta época.
Uno de los primeros pasos para preparar la piel es eliminar las células muertas acumuladas.
Sin embargo, aquí aparece otro error muy habitual: pensar que cuanto más exfoliemos, mejores resultados tendremos.
La exfoliación ayuda a:
Pero hacerlo en exceso puede producir el efecto contrario y alterar la barrera protectora natural.
Lo recomendable suele ser:
Las personas con piel especialmente sensible pueden necesitar una exfoliación más espaciada.
Zonas que solemos olvidar al exfoliar:
Normalmente prestamos atención a piernas y brazos, pero olvidamos otras zonas que suelen acumular más sequedad:
Estas áreas suelen necesitar un extra de cuidado.

Si hubiera que elegir un único paso imprescindible probablemente sería este.
La hidratación corporal hace mucho más que evitar la sequedad. Ayuda a mantener la función barrera de la piel y mejora visiblemente su aspecto.
Una piel bien hidratada suele:
Muchas veces aplicamos crema corporal durante unos días y dejamos de hacerlo porque pensamos que ya no hace falta.
Sin embargo, los mejores resultados aparecen con la constancia.
¿Qué textura corporal elegir según tu piel?
No todas las pieles necesitan lo mismo.
Las fórmulas más nutritivas y densas suelen aportar mayor confort.
Las lociones corporales ligeras pueden ser suficientes.
Las texturas fluidas o en gel suelen resultar más agradables.
Lo importante es elegir una textura que realmente te apetezca utilizar todos los días.
Muchas veces buscamos soluciones externas y olvidamos algo básico: el agua.
Durante los meses previos al verano las temperaturas comienzan a subir y la piel también puede perder más agua.
Además de beber suficiente líquido, algunos alimentos ayudan a aportar hidratación:
Una alimentación equilibrada también influye en el aspecto de la piel.

Los antioxidantes ayudan a combatir el daño oxidativo causado por factores externos.
Algunos nutrientes interesantes son:
Podemos encontrarlos en alimentos como:
No sustituyen al protector solar, pero pueden ser un complemento interesante dentro de un estilo de vida saludable.
Uno de los errores más frecuentes es pensar que el protector solar solo hace falta durante las vacaciones.
La exposición solar empieza mucho antes:
Incorporar protección solar de forma progresiva ayuda a prevenir:

Hay zonas que muchas veces quedan fuera de la rutina corporal y son precisamente algunas de las que más se exponen durante el verano.
Las manos reciben exposición solar diaria.
Los pies pasan de estar protegidos por calcetines y zapatos cerrados a utilizar sandalias.
Y el escote suele ser una de las zonas más olvidadas a nivel de cuidado.
Dedicar unos minutos extra puede marcar mucha diferencia.
Hay ciertos hábitos que vemos repetirse cada año:
Más intensidad no significa mejores resultados.
La barrera cutánea puede resentirse.
La constancia es más importante que los tratamientos puntuales.
La piel necesita tiempo.
La prioridad siempre debe ser una piel sana.
Preparar la piel para el verano no consiste en cambiarla, sino en cuidarla y ayudarla a llegar a esta época en las mejores condiciones posibles.
La combinación de hidratación, protección, alimentación y pequeños cuidados diarios puede marcar una gran diferencia en cómo se ve y se siente nuestra piel.
Porque muchas veces el mejor secreto de belleza no está en un producto concreto, sino en la constancia.
En FarmaProxi creemos que cuidar tu piel debería ser algo sencillo y adaptado a cada persona. Porque cada piel tiene necesidades diferentes y merece cuidados específicos.
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