Cuando llega el verano, todos sabemos que debemos protegernos del sol, hidratarnos más y evitar las horas de mayor calor. Sin embargo, hay un aspecto del que se habla mucho menos y que también es fundamental para nuestra salud: la correcta conservación de los medicamentos.
Es habitual llevarlos en la mochila durante una excursión, dejarlos dentro del coche mientras hacemos una parada o guardarlos en la maleta sin pensar demasiado en la temperatura a la que estarán expuestos. Aunque pueda parecer un detalle sin importancia, el calor puede alterar algunos medicamentos y hacer que pierdan parte de su eficacia o, en determinados casos, que ya no sean seguros para su uso.
La mayoría de los medicamentos están diseñados para conservarse en unas condiciones muy concretas de temperatura y humedad. Cuando esas condiciones no se respetan, su composición puede modificarse, disminuyendo su estabilidad y su capacidad para ejercer el efecto esperado.
La buena noticia es que conservar correctamente los medicamentos es mucho más sencillo de lo que parece. Solo hace falta conocer algunas recomendaciones básicas y prestar atención a determinadas señales que nos pueden indicar que un medicamento ya no está en buen estado.
En este artículo te explicamos todo lo que necesitas saber para proteger tus medicamentos durante los meses de calor y evitar errores que son mucho más frecuentes de lo que imaginamos.

Los medicamentos contienen principios activos y otros componentes que han sido formulados para mantenerse estables dentro de un determinado rango de temperatura.
Cuando la temperatura supera los límites recomendados, algunos de estos componentes pueden degradarse de forma progresiva. Esto significa que el medicamento podría perder parte de su eficacia o, en algunos casos, modificar sus características físicas.
No todos los medicamentos reaccionan igual al calor. Algunos soportan mejor las altas temperaturas, mientras que otros son especialmente sensibles y requieren una conservación mucho más estricta.
Por este motivo, siempre es importante leer las condiciones de conservación indicadas en el envase o en el prospecto.
Aunque existen excepciones, la mayoría de los medicamentos deben conservarse a temperatura ambiente, generalmente por debajo de los 25 °C o 30 °C, dependiendo del fabricante.
Esto no significa que puedan permanecer durante horas dentro de un coche en pleno verano o expuestos directamente al sol.
En los meses más calurosos, el interior de un vehículo puede superar fácilmente los 50 °C en pocos minutos, una temperatura que puede deteriorar numerosos medicamentos.
Por ello, nunca debemos dejar el botiquín en el coche, aunque pensemos que solo será "un momento".

Existen algunos medicamentos que requieren mantenerse entre 2 °C y 8 °C desde el momento en que salen de la farmacia.
Entre ellos encontramos determinados tratamientos biológicos, algunas insulinas, ciertas vacunas, colirios específicos o algunos medicamentos hormonales.
En estos casos es fundamental respetar en todo momento la llamada cadena de frío.
Si necesitamos transportarlos durante un viaje, lo recomendable es utilizar una nevera isotérmica o una bolsa refrigerante diseñada específicamente para medicamentos, evitando siempre el contacto directo entre el medicamento y los acumuladores de frío para impedir su congelación.
Cada verano se repiten los mismos errores, muchas veces por simple desconocimiento.
Uno de los más habituales consiste en guardar los medicamentos en la guantera del coche o en el maletero durante varias horas. Aunque el vehículo permanezca a la sombra, la temperatura interior puede alcanzar valores muy elevados.
Otro error frecuente es llevar los medicamentos en la mochila durante todo el día mientras paseamos bajo el sol o pasamos horas en la playa.
También es habitual conservarlos en el baño de hoteles o apartamentos. Aunque parezca un lugar cómodo, la humedad generada por las duchas y los cambios bruscos de temperatura no son las condiciones ideales para su conservación.
Por último, muchas personas mezclan diferentes medicamentos en un mismo pastillero durante largos periodos de tiempo, eliminando el envase original. Esto puede dificultar su identificación y hacer que pierdan la protección frente a la humedad y la luz.

La mejor forma de conservar los medicamentos es mucho más sencilla de lo que parece.
Lo ideal es mantenerlos en un lugar fresco, seco y protegido de la luz directa, respetando siempre las indicaciones del fabricante.
Una habitación con una temperatura estable suele ser mucho mejor lugar que el baño o la cocina, donde la humedad y el calor fluctúan constantemente.
Siempre que sea posible, conviene conservarlos dentro de su envase original. De esta manera permanecen protegidos y además tendremos siempre disponible la fecha de caducidad, el número de lote y el prospecto.
No siempre es posible detectar si un medicamento ha perdido eficacia únicamente observándolo. De hecho, en muchos casos el deterioro no produce cambios visibles.
Sin embargo, existen algunas señales que pueden hacernos sospechar que no se encuentra en buen estado.
En los comprimidos debemos fijarnos si presentan grietas, cambios de color, manchas, humedad o se deshacen con facilidad.
Las cápsulas pueden deformarse, ablandarse o pegarse unas con otras cuando han estado expuestas a altas temperaturas o humedad.
En el caso de las cremas y pomadas, debemos prestar atención si aparecen fases separadas, cambios en la textura, olor diferente al habitual o una consistencia excesivamente líquida.
Los jarabes pueden presentar cambios de color, aparición de partículas o una separación evidente de sus componentes.
Por último, los colirios y soluciones oftálmicas nunca deben utilizarse si presentan turbidez, partículas en suspensión o si han superado el tiempo recomendado tras su apertura.
Ante cualquiera de estas situaciones, lo más prudente es no utilizar el medicamento y consultar con el farmacéutico.
Es una situación bastante habitual durante las vacaciones.
Quizá olvidamos el botiquín dentro del coche o dejamos una mochila al sol durante varias horas.
Si esto ocurre, lo primero es no entrar en pánico. No todos los medicamentos se deterioran automáticamente.
Lo recomendable es revisar las condiciones de conservación indicadas por el fabricante y valorar el tiempo y la temperatura a la que pudo estar expuesto.
Si existen dudas, lo más seguro es consultar con el farmacéutico antes de utilizarlo. En algunos casos será necesario sustituirlo por un nuevo envase para garantizar que el tratamiento siga siendo eficaz.
Durante los desplazamientos conviene planificar con antelación.
Si viajamos en coche, nunca debemos dejar el botiquín dentro del vehículo cuando este permanezca estacionado al sol.
Si viajamos en avión, la medicación habitual debería transportarse en el equipaje de mano para evitar pérdidas y cambios extremos de temperatura en la bodega.
Cuando el tratamiento necesita refrigeración, existen bolsas isotérmicas específicas que permiten mantener una temperatura adecuada durante varias horas.
Preparar correctamente el transporte de los medicamentos puede evitar muchos problemas durante las vacaciones.

El inicio del verano es un momento perfecto para revisar el botiquín de casa.
Es recomendable comprobar la fecha de caducidad de todos los medicamentos, retirar aquellos que ya no sean necesarios y verificar que los envases se encuentran en buen estado.
También es buena idea asegurarse de que contamos con productos básicos como antisépticos, tiritas, repelentes de insectos, protector solar o medicamentos de uso habitual que puedan ser necesarios durante las vacaciones.
Un botiquín revisado y bien organizado aporta tranquilidad y permite actuar rápidamente ante pequeños imprevistos.
Conservar correctamente los medicamentos es una parte fundamental del cuidado de nuestra salud, especialmente durante el verano, cuando las altas temperaturas pueden afectar a su estabilidad y eficacia.
Pequeños gestos como evitar dejarlos dentro del coche, protegerlos del sol, respetar la cadena de frío cuando sea necesaria y revisar periódicamente su estado pueden marcar una gran diferencia.
En FarmaProxi sabemos que un medicamento solo puede cumplir su función si se conserva correctamente. Por eso, además de ofrecerte los productos que necesitas, queremos ayudarte a utilizarlos y almacenarlos de la forma más segura posible. Si tienes cualquier duda sobre la conservación de un tratamiento o necesitas asesoramiento antes de un viaje, nuestro equipo farmacéutico estará encantado de ayudarte.
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