Un embarazo es una noticia maravillosa, pero desde el mismo momento en el que se confirma conviene empezar a cuidarse. Por supuesto, también hay que hacerlo después de que el bebé haya nacido. Ayudar al cuerpo a adaptarse a los cambios y a volver a la normalidad es fundamental. Sin embargo, cuando se es mamá primeriza suelen surgir infinidad de dudas.

Cuidados básicos de la piel
Durante el embarazo se gana mucho volumen y, además, se producen cambios hormonales profundos que pueden afectar a la piel. Por eso, es muy importante prestarle especial atención y mimarla durante unos minutos al día. Puede que la mamá primeriza esté más preocupada de otras cuestiones, pero lo cierto es que la piel puede sufrir mucho y algunas de las consecuencias de no cuidarla serán irreversibles.
Dentro de las rutinas de cualquier futura mamá debe estar una profunda y adecuada hidratación. Aplicar diariamente una buena crema antiestrías ayudará a evitar este problema tan común y que no es más que la rotura de las fibras de la piel por falta de elasticidad. Y, después del parto, los cuidados deben prolongarse con una crema reafirmante para que la piel recupere su tono y no aparezca la temida flacidez.
Otro consejo importante para cualquier mamá primeriza es que no preste solo atención a la piel del abdomen o el busto. Hay otra zona, la del perineo, a la que conviene ayudar a ganar elasticidad de cara al momento del parto. Y, para ello, también hay productos específicos.
Complementos nutricionales
Durante el embarazo, el postparto y la lactancia el organismo necesita un aporte extra de nutrientes. Cualquier mamá primeriza sabe que un alimentación adecuada y equilibrada es fundamental para el correcto desarrollo del bebé y para que el embarazo avance con normalidad.
Ese aporte extra de hierro, de ácido fólico o de vitaminas se puede conseguir con complementos elaborados con productos completamente naturales como ciertas algas, aceites vegetales o aceite de pescado. En cualquier caso, antes de tomarlos siempre es aconsejable consultarlo con el especialista.
Cuidados durante la lactancia
Una de las decisiones que debe tomar cualquier mamá primeriza es si opta por la lactancia natural o artificial. Siempre que sea posible, los pediatras recomiendan la lactancia materna, no solo por los beneficios que tiene para el bebé, sino porque también ayuda a la madre a recuperarse del parto.
Sin embargo, lo que alguna que otra mama primeriza no sabe es que a veces los inicios de la lactancia materna no son sencillos. Pezones planos o invertidos o bebés a los que les cuesta aprender a succionar pueden ponerla en peligro. El uso de pezoneras ayuda a resolver cualquiera de estos problemas.
En el caso de que durante la lactancia aparezcan grietas o dolor, hay que procurar cuidados especiales. En ese caso, es posible conseguir un alivio instantáneo con el uso de cremas específicas o parches de hidrogel.
Otros consejos básicos
Cuidarse por dentro y por fuera es importante para cualquier mamá primeriza. Primero, por su propio bienestar y, segundo, porque si ella está bien su bebé también lo estará. Todo ello implica que no hay que descuidar ni un solo detalle: la alimentación, una buena hidratación, hacer algo de ejercicio, proteger muy bien la piel del rostro para evitar la aparición de manchas provocadas por el sol, no quedarse nunca con dudas y consultarlas con el médico, etc.
Es lógico que una mamá primeriza tenga algunos temores, muchas inquietudes y alguna que otra confusión a la hora de cuidarse. Sin embargo, con el asesoramiento de los especialistas, tanto médicos como farmacéuticos, y con muchos mimos todo irá sobre ruedas y podrá disfrutar plenamente del embarazo y del bebé cuando nazca.
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