Empieza con un poco de congestión. Después aparece el dolor de garganta, los estornudos, el cansancio… y, cuando parece que ya estamos mejor, volvemos a levantarnos con la nariz completamente taponada.
El resfriado común forma parte de nuestra vida, especialmente durante los meses más fríos del año. Es una infección de las vías respiratorias superiores que normalmente evoluciona de manera favorable por sí sola, pero eso no significa que durante esos días no podamos hacer cosas que empeoren las molestias o dificulten que nos recuperemos con normalidad.
Y aquí aparece una pregunta muy habitual en farmacia: “¿Por qué llevo tantos días resfriado?”
A veces simplemente necesitamos tiempo. Un resfriado no desaparece de la noche a la mañana y los síntomas pueden mantenerse durante varios días. Pero otras veces nuestras propias costumbres tampoco ayudan demasiado: dormir poco, no beber suficiente líquido, fumar, abusar de determinados medicamentos, volver demasiado pronto a la rutina o utilizar antibióticos cuando no corresponden son algunos de los errores más habituales.
Desde FarmaProxi queremos repasar los principales errores que podemos cometer cuando estamos resfriados y explicar qué podemos hacer para cuidar mejor de nosotros mismos mientras nuestro organismo hace su trabajo.

Antes de hablar de errores, hay algo importante que debemos aclarar: un resfriado no tiene por qué desaparecer en dos o tres días.
El resfriado común está causado por diferentes virus y sus síntomas suelen alcanzar su máxima intensidad durante los primeros días. Posteriormente, lo habitual es que vayan disminuyendo progresivamente, aunque algunos síntomas, especialmente la tos, pueden mantenerse durante más tiempo.
Por eso, levantarnos al tercer día y seguir teniendo congestión no significa necesariamente que estemos haciendo algo mal.
La recuperación necesita tiempo.
El problema aparece cuando, en lugar de favorecerla, adoptamos hábitos que hacen que los síntomas sean más difíciles de llevar o que pueden complicar nuestra evolución.
Este probablemente sea uno de los errores más frecuentes.
Nos encontramos cansados, tenemos dolor de garganta, congestión y quizá algo de dolor de cabeza, pero pensamos:
“Voy a trabajar igualmente y ya descansaré el fin de semana”.
El problema es que el organismo está respondiendo frente a una infección y el descanso forma parte de la recuperación. Mantener el mismo ritmo cuando nos encontramos claramente indispuestos puede hacer que nos sintamos peor y que tardemos más en recuperar nuestra energía habitual.
No significa que tengamos que permanecer en la cama durante todo el resfriado. Si nos encontramos razonablemente bien, podemos mantener cierta actividad ligera. Pero cuando el cuerpo pide descanso, conviene escucharlo.
Dormir suficiente, reducir el ritmo y permitirnos unos días de recuperación puede ser mucho más útil que intentar aguantar a toda costa.
Dormir mal una noche puede ocurrir. El problema aparece cuando encadenamos varias noches de sueño insuficiente mientras estamos enfermos.
La congestión nasal, la tos o el dolor de garganta pueden dificultar el descanso, pero precisamente por eso debemos intentar crear las mejores condiciones posibles para dormir.
Mantener horarios regulares, evitar pantallas justo antes de acostarnos, ventilar adecuadamente la habitación y controlar los síntomas que interfieren con el sueño pueden ayudarnos a descansar mejor.
No existe ningún truco mágico que haga desaparecer un resfriado mientras dormimos, pero sí podemos evitar añadir falta de sueño a una situación en la que nuestro organismo ya está trabajando.

Cuando estamos resfriados es frecuente olvidarnos de algo tan básico como beber.
La congestión, la fiebre cuando aparece y una respiración más frecuente por la boca pueden favorecer la sensación de sequedad. Además, si tenemos poco apetito o nos encontramos cansados, podemos terminar bebiendo menos de lo habitual.
Mantener una buena hidratación ayuda a evitar la deshidratación y puede resultar especialmente agradable cuando tenemos la garganta seca o irritada.
Agua, caldos, infusiones o cualquier bebida que toleremos bien pueden formar parte de nuestra hidratación diaria.
Eso sí, conviene evitar pensar que beber cantidades exageradas de líquido hará que el virus desaparezca antes. Hidratarse es importante, pero no existe una cantidad mágica que cure un resfriado.
Si existe un momento en el que deberíamos evitar irritar todavía más nuestras vías respiratorias, probablemente sea durante un resfriado.
El humo del tabaco irrita las vías respiratorias y puede empeorar síntomas respiratorios como la tos. Además, evitar la exposición al humo también es importante para las personas que están a nuestro alrededor.
Por eso, durante un resfriado, fumar no es precisamente una buena idea.
Y lo mismo puede aplicarse a otros ambientes cargados de humo o irritantes. Si nuestras vías respiratorias ya están inflamadas, cuanto menos las irritemos, mejor.
Este es uno de los errores más importantes que debemos desmontar.
Los resfriados comunes están causados por virus. Los antibióticos actúan frente a determinadas bacterias, no frente a los virus.
Por eso, tomar un antibiótico por nuestra cuenta para intentar que el resfriado desaparezca antes no solo es inútil, sino que puede contribuir a problemas como las resistencias antimicrobianas y provocar efectos adversos innecesarios.
Que tengamos mocos espesos o de color amarillo o verdoso tampoco significa automáticamente que necesitemos un antibiótico.
Los antibióticos deben utilizarse cuando existe una indicación médica adecuada.
En caso de duda sobre nuestros síntomas o sobre la evolución de la infección, el profesional sanitario puede valorar si realmente existe alguna complicación que requiera otro tratamiento.

Cuando estamos enfermos es fácil caer en el “me tomo algo para todo”.
Un medicamento para el dolor, otro para el resfriado, otro para la congestión… y quizá un producto combinado que ya contiene alguno de los principios activos anteriores.
Aquí podemos encontrarnos con un problema importante: duplicar principios activos sin darnos cuenta.
Algunos medicamentos destinados a aliviar los síntomas del resfriado contienen analgésicos o antitérmicos, por lo que debemos revisar siempre la composición antes de combinar diferentes productos.
No se trata de evitar los medicamentos. Se trata de utilizarlos de forma responsable y siguiendo las indicaciones del prospecto o del profesional sanitario.
Especialmente en niños, personas mayores, embarazadas o pacientes que toman otros medicamentos habitualmente, es recomendable consultar antes de elegir un tratamiento para los síntomas del resfriado.
Cuando tenemos la nariz completamente taponada, un descongestionante nasal puede parecer nuestra salvación.
Y puede ser útil si se utiliza correctamente.
El problema aparece cuando lo utilizamos durante demasiado tiempo o con una frecuencia superior a la recomendada. Algunos descongestionantes nasales pueden producir un efecto de rebote: al dejar de utilizarlos, la congestión puede reaparecer o incluso empeorar.
Por eso es fundamental respetar las indicaciones del producto y no prolongar su utilización más allá del tiempo recomendado.
Los lavados nasales con soluciones salinas pueden ser una alternativa útil para ayudar a limpiar las secreciones y mejorar la sensación de congestión, especialmente cuando buscamos una opción de uso más sencillo y sin principios activos descongestionantes.

El extremo contrario también existe.
Hay personas que intentan aguantar una congestión nasal muy intensa sin utilizar ninguna medida que pueda proporcionarles alivio.
Cuando la nariz está completamente taponada, respirar por la boca puede aumentar la sensación de sequedad en labios, garganta y boca, además de resultar especialmente molesto durante la noche.
Los lavados nasales con solución salina pueden ayudar a mantener las fosas nasales limpias y aliviar la congestión. Una buena hidratación ambiental también puede resultar confortable cuando el ambiente es muy seco.
No necesitamos llenar la habitación de remedios caseros. A veces, las medidas más sencillas son suficientes.
Si hacemos deporte habitualmente, es posible que nos cueste aceptar que necesitamos bajar el ritmo durante unos días.
Pero estar resfriados no es el mejor momento para intentar batir nuestro récord personal.
Si los síntomas son leves y nos encontramos bien, una actividad física suave puede ser compatible con la recuperación. Sin embargo, si tenemos fiebre, debilidad importante, dificultad respiratoria, dolor en el pecho o nos encontramos claramente mal, debemos descansar y valorar la situación con un profesional sanitario.
El ejercicio puede esperar unos días.
Nuestra recuperación, no.

Es un clásico.
Nos abrigamos muchísimo, nos metemos en la cama y pensamos que cuanto más sudemos, antes acabaremos con el resfriado.
Pero sudar no elimina el virus.
Si tenemos fiebre, además, abrigarnos en exceso puede resultar incómodo y favorecer la pérdida de líquidos. Lo recomendable es mantener una temperatura confortable y prestar atención a la hidratación.
El organismo no necesita que lo sometamos a una sesión de sauna improvisada para recuperarse.
Cuando estamos resfriados podemos perder el apetito. Es normal que durante unos días no nos apetezca comer lo mismo que habitualmente.
No necesitamos seguir una dieta perfecta mientras estamos enfermos, pero sí intentar mantener una alimentación variada y suficiente dentro de nuestras posibilidades.
Frutas, verduras, alimentos ricos en proteínas, cereales y otros alimentos que toleremos bien pueden ayudarnos a mantener un aporte nutricional adecuado.
Si tenemos dolor de garganta, además, es posible que determinados alimentos blandos o templados resulten más agradables.
Lo importante no es buscar un alimento milagroso, sino evitar que un resfriado termine acompañado de varios días comiendo y bebiendo muy poco.

Internet está lleno de trucos para “cortar” un resfriado en 24 horas.
Infusiones, suplementos, preparados caseros, megadosis de vitaminas…
Algunos pueden resultar agradables y formar parte de nuestros cuidados durante esos días, pero debemos diferenciar entre aliviar síntomas y curar la infección.
Actualmente no existe un remedio universal que haga desaparecer inmediatamente el resfriado común.
La vitamina C, por ejemplo, es necesaria para el funcionamiento normal del organismo, pero empezar a tomarla cuando ya estamos resfriados no garantiza que vayamos a cortar el proceso. Con otros suplementos ocurre algo parecido: no deberíamos asumir que por ser “naturales” van a ser necesariamente eficaces o adecuados para todo el mundo.
Si estamos pensando en utilizar un suplemento, especialmente si tomamos medicación habitual, lo recomendable es consultar previamente con un profesional sanitario.
Aunque ya tengamos síntomas, mantener una buena higiene de manos sigue siendo importante.
Podemos tocar superficies, utensilios, móviles y otros objetos y después entrar en contacto con otras personas.
Lavarnos las manos con frecuencia, cubrirnos al toser o estornudar y evitar el contacto estrecho cuando estamos claramente enfermos son medidas sencillas que ayudan a reducir la transmisión de los virus respiratorios.
Y hay otro detalle importante: estar resfriados no significa necesariamente que seamos inmunes a cualquier otro virus respiratorio.
Por eso, mantener buenos hábitos de higiene sigue teniendo sentido durante toda la enfermedad.

Otro error importante es asumir que cualquier síntoma respiratorio es “solo un resfriado”.
La mayoría de los resfriados evolucionan favorablemente, pero existen situaciones en las que debemos consultar.
Por ejemplo, si aparece dificultad para respirar, dolor en el pecho, fiebre elevada o persistente, deshidratación, empeoramiento marcado después de una mejoría inicial o síntomas especialmente intensos, conviene buscar valoración médica.
También debemos prestar especial atención a bebés, personas mayores, embarazadas y personas con enfermedades crónicas o inmunosupresión.
No se trata de alarmarnos ante cada tos.
Se trata de saber reconocer cuándo algo se sale de lo habitual.
Cuando tenemos un resfriado, quizá la mejor estrategia sea mucho menos complicada de lo que pensamos.
Descansar cuando el cuerpo lo necesita, mantener una hidratación adecuada, alimentarnos razonablemente bien, evitar el tabaco, aliviar los síntomas de manera responsable y tener paciencia suelen ser las medidas más importantes.
No necesitamos convertir nuestra casa en un laboratorio ni probar diez remedios diferentes.
Y tampoco necesitamos sentirnos culpables si después de varios días todavía tenemos algo de tos o congestión. La evolución de un resfriado puede ser progresiva y algunos síntomas pueden tardar más en desaparecer.
Un resfriado suele ser leve, pero no debemos normalizar cualquier síntoma.
Si tenemos dificultad para respirar, dolor torácico, confusión, somnolencia inusual, signos de deshidratación, fiebre que persiste o empeoramiento importante, debemos consultar.
También es recomendable buscar valoración cuando los síntomas son muy intensos, no mejoran como esperábamos o aparecen después de un periodo de mejoría.
Y, por supuesto, ante cualquier duda sobre qué medicamento podemos tomar, especialmente si seguimos otros tratamientos, tenemos enfermedades crónicas, estamos embarazadas o se trata de un niño, el farmacéutico puede ser un excelente primer punto de orientación.
Cuando estamos resfriados, todos queremos lo mismo: encontrarnos bien cuanto antes.
Pero muchas veces la mejor estrategia no consiste en buscar el remedio más potente, sino en no poner obstáculos a la recuperación.
Dormir poco, fumar, no hidratarnos, exigirnos demasiado, abusar de medicamentos o tomar antibióticos sin necesitarlos son errores que podemos evitar fácilmente. Y, sobre todo, debemos recordar que un resfriado necesita su tiempo.
Desde FarmaProxi apostamos por un consejo farmacéutico basado en algo tan sencillo como importante: saber qué podemos hacer para aliviar los síntomas, qué debemos evitar y cuándo es necesario consultar.
Porque cuando llega el primer estornudo, tener información también es una forma de cuidarnos.
Nuestros clientes confían en nosotros
Opiniones de nuestros clientes
Recibe nuestras novedades